En el complejo terreno de la creación, Alfredo Sosabravo ha cultivado distintas especialidades según acción plurivalente muy difÃcil de encontrar en un mismo individuo.
El avatar comenzó allá, por los años 60 del siglo XX, cuando el por entonces Manuel Alfredo Sosa Bravo, querÃa —sobre todas las cosas— ser pintor, entró al Taller de Cubanacán donde, al tiempo de ocupación estable y remunerada, halló apoyo para iniciar su labor en el oficio que requiere barro, engobes, pigmentos, óxidos, fuego, y asà concretar entonces el proyecto que bulle en el artista. Pero ocurre que el crÃtico de arte a quien le encargaron esta presentación, debutó en tales lides al tiempo que Sosabravo prácticamente inauguraba su producción cerámica; entonces, René MartÃnez Palenzuela tuvo la iniciativa de seleccionar algunos fragmentos de los trabajos publicados en torno a esta faceta del creador, desde 1967 hasta que otras inquietudes motivaron un giro en su quehacer.
Se trata asà de dar idea del ritmo seguido al paso del tiempo y los aciertos logrados en esa especialidad, con citas extraÃdas de artÃculos y ensayos publicados en su momento sobre el tema. Más tarde serÃa el vidrio, medio donde encontró nuevas incitaciones para que los volúmenes alternaran con su siempre declarada pasión por la pintura; y luego, el bronce.
Alfredo Sosabravo nació el 25 de octubre de 1930 en Sagua la Grande, Cuba. Estudia en la Escuela Anexa a la Academia de Bellas Artes de San Alejandro; pero en lo fundamental, su formación la debe a un sostenido interés autodidacta.
Expone, en muestras personales, desde 1958, cuando presenta Óleos y Dibujos en el vestÃbulo de una sala teatral de La Habana, asimismo, se exhiben realizaciones suyas en importantes exposiciones colectivas, tanto nacionales como internacionales.
Dos años más tarde, se inicia en el grabado, disciplina que, junto a la cerámica —a partir de 1965— define el amplio diapasón del artista.
A su haber figuran premios en Cuba y en el exterior recibidos desde 1960, entre los que debemos mencionar la Medalla de Oro que le concediera el jurado del XXXIV Concurso Internacional de la Cerámica de Arte Contemporánea Ciudad de Faenza, Italia, 1976.
Pintor, dibujante, grabador, ceramista, su constante afán de perfeccionamiento y el riguroso trabajo desarrollado, lo han convertido en uno de los artista más significativos e integrales del paÃs, al tiempo que su reputación alcanza planos internacionales. Ambiciosas obras de carácter ambiental contribuyen a afianzar un prestigio que aparece dado también por una abundante labor en el rango de las piezas de cámara.
Su expresión aparece marcada por tres temas que comunican la originalidad de su estilo —la naturaleza, el hombre, la máquina— cuajado orgánicamente para constituir elaborada unidad estética.
Ha recibido las más altas distinciones culturales de su paÃs como la Orden Félix Varela y el Premio Nacional de Artes Plásticas; sintético reflejo del aporte de este artista durante su brillante trayectoria creativa al panorama cultural cubano.